Eliana Garcia 10-5

Lo que debes saber

Organiza tu grupo de trabajo (máximo 4) y analiza las siguientes preguntas:

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1. ¿Qué opinas de los transgénicos?

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2. ¿Quién decide sobre el consumo de transgénicos?

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3. ¿Cómo afecta a los campesinos tradicionales la siembra de transgénicos?

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4. ¿Crees que los transgénicos son seguros?

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5. ¿Existe un programa de prevención, para evitar que suceda algún riesgo con los transgénicos?

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6.¿En qué consiste el principio de precaución adoptado por la Unión Europea para el uso de transgénicos?

SOLUCION:

1.Los alimentos sometidos a ingeniería genética o alimentos transgénicos son aquellos que fueron producidos a partir de un organismo modificado genéticamente mediante ingeniería genética. Dicho de otra forma, es aquel alimento obtenido de un organismo al cual le han incorporado genes de otro para producir las características deseadas. En la actualidad tienen mayor presencia alimentos procedentes de plantas transgénicas como el maíz, la cebada o la soja.

La ingeniería genética o tecnología del ADN recombinante es la ciencia que manipula secuencias de ADN (que normalmente codifican genes) de forma directa, posibilitando su extracción de un taxón biológico dado y su inclusión en otro, así como la modificación o eliminación de estos genes. En esto se diferencia de la mejora clásica, que es la ciencia que introduce fragmentos de ADN (conteniendo como en el caso anterior genes) de forma indirecta, mediante cruzamientos dirigidos.1 La primera estrategia, la de la ingeniería genética, se circunscribe en la disciplina denominada biotecnología vegetal. Cabe destacar que la inserción de grupos de genes y otros procesos pueden realizarse mediante técnicas de biotecnología vegetal que no son consideradas ingeniería genética, como puede ser la fusión de protoplastos.2

La mejora de las especies que serán usadas como alimento ha sido un motivo común en la historia de la Humanidad. Entre el 12.000 y 4.000 a. de C. ya se realizaba una mejora por selección artificial de plantas. Tras el descubrimiento de la reproducción sexual en vegetales, se realizó el primer cruzamiento intergenérico (es decir, entre especies de géneros distintos) en 1876. En 1909 se efectuó la primera fusión de protoplastos, y en 1927 se obtuvieron mutantes de mayor productividad mediante irradiación con rayos X de semillas. En 1983 se produjo la primera planta transgénica. En estas fechas, unos biotecnólogos logran aislar un gen e introducirlo en un genoma de la bacteria E.Coli. Tres años más tarde, en 1986, Monsanto, empresa multinacional dedicada a la biotecnología, crea la primera planta genéticamente modificada. Se trataba de una planta de tabaco a la que se añadió a su genoma un gen de resistencia para el antibiótico Kanamicina. Finalmente, en 1994 se aprueba la comercialización del primer alimento modificado genéticamente, los tomates Flavr Savr, creados Calgene, una empresa biotecnóloga. A estos se les introdujo un gen antisentido con respecto al gen normal de la poligalacturonasa, enzima que induce a la maduración del tomate, de manera que este aguantaría más tiempo maduro y tendría una mayor resistencia. Pero pocos años después, en 1996, este producto tuvo que ser retirado del mercado de productos frescos al presentar consecuencias imprevistas como una piel blanda, un sabor extraño y cambios en su composición. Aun así, estos tomates se usan para la producción de tomates elaborados.3

En el año 2007, los cultivos de transgénicos se extienden en 114,3 millones de hectáreas de 23 países, de los cuales 12 son países en vías de desarrollo.4 En el año 2006 en Estados Unidos el 89% de plantaciones de soya (o soja) lo eran de variedades transgénicas, así como el 83% del algodón y el 61% del maíz.5

2.

España es el único país de la UE que cultiva transgénicos a gran escala. Y en los últimos meses se ha convertido además en un férreo defensor de su introducción en el resto de la UE, llegando incluso a posicionarse en contra de países que, como Francia, han optado por prohibir su cultivo.

El Gobierno hace recaer la responsabilidad de sus decisiones en esta materia en la Comisión Nacional de Bioseguridad, un cuerpo supuestamente científico. Cuando se analiza su composición, se ve que hay solo 7 representantes científicos (de un total de 46 miembros), muchos de ellos públicamente defensores de los transgénicos y con relaciones demasiado cercanas con la industria de los transgénicos, sus fundaciones y lobbies como para que los consumidores podamos estar tranquilos. Entre los representantes de la Administración en esta Comisión, algunos también mantienen una relación demasiado estrecha con la industria.

Se nos intenta convencer que los transgénicos ya presentes en nuestra alimentación y agricultura son seguros y son los productos más evaluados de la historia. Sin embargo, si consideramos que los estudios sobre su seguridad son realizados por las multinacionales que quieren introducirlos, y que el Gobierno les da el visto bueno a través de una Comisión formada por biotecnólogos con “malas compañías”, muy metidos en el entorno de la industria, la credibilidad de esta afirmación está más que en entredicho. Tenemos demasiadas evidencias ya de problemas producidos por transgénicos y que, evidentemente, no han sido detectados durante su aprobación.

Necesitamos un debate en profundidad, con científicos de todas las disciplinas, y representantes del conjunto de la sociedad civil, sobre el modelo de agricultura que queremos en el futuro. Un modelo de agricultura industrial, que abusa de pesticidas y fertilizantes, ligado a los transgénicos; o un modelo de agricultura sostenible y social, que minimice sus impactos ambientales y produzca alimentos sanos y de calidad.

El Gobierno no puede seguir eludiendo su responsabilidad para liderar este debate. Y debe comenzar por aplicar el principio de precaución y prohibir el cultivo de transgénicos en nuestro país.

3.

Por Mario Alberto Garcia Aguilar.

En comunicado de prensa, la ANEC indicó que sus agremiados se oponen a la siembra experimental de maíz transgénico y su aprobación fue vista como “nueva agresión del ejecutivo federal y de Monsanto en contra de los productores maiceros de este país. No vamos a permitir que se siembre ni una hectárea de maíz transgénico, ni en Tamaulipas, ni en Chihuahua, ni en ninguna parte de México, ya que todo el país es centro de origen del maíz”.

La Asociación pidió recordar que México es el principal productor de maíz en el mundo. La coexistencia del maíz blanco y el maíz transgénico no es compatible, ya que el maíz blanco que se produce en México es para consumo humano y al contaminarse con maíz transgénico, el maíz blanco se deprecia a maíz forrajero, teniendo pérdidas para los productores de maíz de hasta 8 mil millones de pesos por año.

El maíz blanco de los productores mexicanos tiene un sobreprecio en el mercado mundial de entre 40 y 50 dólares por tonelada y ante el riesgo de contaminación, México perdería este lugar en el mundo y este sobreprecio que reciben los productores de maíz por sus cosechas, se perdería y se corre el riesgo que se profundice nuestra dependencia alimentaria.

Esto aunado a los riesgos al medio ambiente y a la salud por la utilización de tecnologías riesgosas, agregó la ANEC. “Nuevamente, el gobierno mexicano responde a los intereses de las empresas transnacionales y en espacial de Monsanto y no al interés de los campesinos de México. Al autorizar de manera ilegal, la siembra experimental de maíz transgénico y no transparentar a quién o a quiénes se les dio esa autorización”, indicó el comunicado de la ANEC.

Se sabe, siguió, que Monsanto sufre pérdidas económicas a nivel mundial, por el repudió que están teniendo los transgénicos en el mundo. Y en México, Monsanto encuentra un gobierno débil y autoridades sin escrúpulos para intentar recuperar sus ganancias, a costa del maíz y sus más de 60 variedades, a costa de los productores de maíz y a costa de perjudicar la alimentación de los mexicanos

4.

La controversia está servida. Desde que en 1994 la Food and Drug Administration de Estados Unidos autorizó la comercialización del primer alimento con un gen extraño, el tomate "Flavr-Savr", la era de los denominados "alimentos transgénicos" ha desatado una polémica enfervorecida. Científicos y gobiernos que apoyan ciegamente el avance en estas técnicas como forma de paliar el hambre en el mundo y de mejorar las condiciones nutricionales de los alimentos, se enfrentan a diversas organizaciones de ecologistas, consumidores e incluso agricultores que ven en la manipulación genética un foco futuro de nuevas enfermedades y una posible causa de ruptura del equilibrio ecológico.

Alimentos transgénicos, ¿qué es esto?

Todos los organismos vivos están constituidos por conjuntos de genes que determinan las características que les hacen diferenciarse unos de otros. Alterando esta composición, los científicos pueden modificar las características originales de una planta o de un animal, transfiriendo el gen responsable de una determinada característica en un organismo, hacia otro organismo que incorporará dicha característica, dando lugar a un OGM (Organismo Genéticamente Modificado).

Así, se puede transferir genes de plantas, bacterias o virus, hacia otros organismos, combinar genes de vegetales con otros vegetales, de vegetales con animales o incluso de animales entre sí. Las posibilidades son infinitas, de ahí el peligro de la utilización de esta tecnología sin límites, ya que los resultados superan completamente las barreras naturales que separan a unas especies de otras.

¿Por qué modificar los alimentos?

Con la modificación genética se pretende conseguir alimentos mucho más resistentes y con unas cualidades nutritivas más beneficiosas para el ser humano.

Esta iniciativa se ha puesto en marcha inicialmente con los vegetales con unos fines muy concretos:

· para que tengan una vida comercial mas larga

· para que resistan condiciones ambientales agresivas, como heladas, sequías o suelos salinos, manteniendo todas sus propiedades

· para hacerlos resistentes a los herbicidas

· para que no se vean afectados por plagas de insectos

· para que resistan a enfermedades

· y para que tengan mejores cualidades nutritivas.

¿Cuántos alimentos de estas características existen?

El concepto de alimentos transgénicos como forma de conseguir alimentos más perfectos, no es algo nuevo. El hombre lleva varios miles de años modificando los vegetales que utiliza como alimento. Por ejemplo, las coles de bruselas, la coliflor, el brócoli y el colinabo son variedades artificiales de la misma planta. Y lo mismo se puede decir de determinadas variedades de manzanas, maíz, patatas, trigo, etc.

Leer mas: Alimentos transgénicos: ¿son seguros? http://www.dietas.com/articulos/alimentos-transgenicos-son-seguros.asp#ixzz1O9BjldAR

5.

Un informe elaborado por 'Mallorca libre de transgénicos' señala que el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino revela que la superficie estimada que se destinó en 2010 a la plantación de semillas transgénicas en Baleares es de 77 hectáreas, si bien el registro autonómico de cultivos trangénicos "declara que son 62 las hectáreas destinadas al cultivo de trigo de las Indias transgénico.

De este modo, el citado informe desvela que, en total, en las islas se han vendido 7,2 millones de semillas transgénicas del event Mon-810 de trigo de las Indias, teniendo en cuenta que en cada una de las 77 hectáreas de cultivo caben 94.021 semillas.

Sin embargo, las entidades integradas en la citada asociación precisan en su informe que toda esta información "tan sólo es una aproximación a la realidad", teniendo en cuenta que, según los datos aportados por el responsable del Registro de Organismos Modificados Genéticamente de Baleares, en 2010 las explotaciones agrícolas del archipiélago declararon a la PAC 62,52 hectáreas de trigo de las Indias modificado genéticamente. Por lo tanto, señalan que "ya de entrada no vuelven a cuadrar las cifras presentadas por la administración estatal y autonómica" en un año en el que, según recuerdan, es "obligatorio hacer la declaración de este tipo de cultivo a las ayudas de pago único de la Política Agraria Común".

En total, 'Mallorca libre de transgénicos' analizó el pasado año un total de 16 muestras, de las cuales siete correspondieron al Pla de Sant Jordi; cinco a sa Pobla; tres a Manacor y una a Montuïri.

De éstas, detalla que las del Pla de Sant Jordi, las de Manacor y la de Montuïri han dado negativo, mientras que de las cinco muestras recogidas en Sa Pobla, tres han dado positivo, lo que significa que las semillas contienen la proteína de la semilla transgénica comercial MON810, que pertenece a la multinacional Monsanto.

6.

La fuerte influencia de la ciencia en la racionalización de la época moderna y el carácter transformador que ésta adquirió al entrecruzarse con el concepto de progreso histórico, imagen de la transformación del mundo, convirtió al universo que hasta ese momento era un lugar protegido por la providencia divina en un lugar riesgoso para vivir. Paralelamente al crecimiento del riesgo creció la necesidad de evitarlo. La investigación científica tenía una doble misión, por una parte hacer posibles los sueños más locos y por otra evitar las consecuencias indeseables de esa locura. El uso de la ley de probabilidades proyectada al futuro es lo que ha ido permitiendo a la tecnociencia predecir que algo pudiera salir mal y en consecuencia abortarlo. Era y esla ciencia la que proyecta el futuro y al mismo tiempo la que lo acepta o rechaza como posible. Por ello, en sus análisis del factor de riesgo, presente en la constitución de la cultura actual, algunos sociólogos como Giddens nos dicen que “Las actitudes favorecedoras de riesgos de elevadas consecuencias a menudo conservan vestigios indelebles propios de una perspectiva providencial”. [1] En el imaginario popular la encargada de proteger a la humanidad de los riesgos futuros es la ciencia, esto permite la total penetratción de los “sistemas abstractos” en la vida ordinaria y que éstos se conviertan en los dueños del presente y del futuro.El mito de la tecnociencia, portadora en nuestra cultura de todos los rasgos históricamente atribuídos a la divinidad, es el que nos permite tener respuesta para todo lo amenazante de los mundos en que nos toca vivir y al mismo tiempo es el que otorga al conocimiento tecnocientífico y por consiguiente a los que lo dominan, todo el poder.

El ritmo de los descubrimientos de la tecnociencia se ha acelerado estos últimos veinte años, al nivel de impedirle uno de los procedimientos clásicos del método científico que es la verificación y experimentación de lo descubierto a niveles que lo hagan cierto y seguro. La mayoría de los llamados avances tecnológicos que afectan al desarrollo y sobrevivencia de los seres vivientes (medicamentos, semillas transgénicas, prácticas que afectan al principio y fin de la vida) son aplicados muchas veces aún en el proceso de investigación o bien son presentados como si hubiesen pasado un período de prueba inexistente. Un ejemplo claro de este tratamiento es la siembra “experimental” de eventos transgénicos a “cielo abierto” en los campos argentinos, obviando la experimentación bajo techo, fundamental en productos cuya polinización depende del aire y de los insectos. Estos procedimientos experimentales están faltando a dos normas éticas fundamentales: la información de aquellos que pueden ser afectados por la experiencia y la mentira de hecho respecto de su estado. La gente no sólo ignora que en la etapa experimental en que están no pueden estar al aire libre, sino que la están usando para esas experiencias porque si estas siembras provocan alguna anomalía perjudicará a aquellos que pueden ser afectados sin saberlo.

Es habitual que periódicamente la opinión pública se vea conmovida por hechos que le hacen ver el grado de vulnerabilidad en que se encuentra frente a los crecientes e incesantes ensayos que realiza la tecnociencia y que ella ignora como si se tratase de misterios divinos. Aparecen así nuevos riesgos que no sólo la amenazan localmente sino en todo el planeta, y cuya presencia le es conocida a través de los medios de comunicación que son los pseudo profetas de nuestra época. Son precisamente estos medios de comunicación los que distribuyen las noticias de los “descubrimientos” científicos con tal nivel de simplificación que habitualmente no hacen sino generar o falsas esperanzas o falsos temores debido a su propia ignorancia respecto de los alcances y resultados de las investigaciones, que son raramente explicadas por los investigadores. Es así que muchas de estas noticias generan esperanza e ilusión pero muchas otras miedo, sospecha y rechazo. Cediendo a esto último, frente a ciertas propuestas de la tecnociencia, las autoridades suelen actuar apresuradamente y movidas por la urgencia dictan decretos o leyes poco elaboradas

Las leyes naturales que rigen el desarrollo de los organismos vivos no pueden ser consideradas como estáticas, es decir con el mismo esquema mental con que consideramos

1. Riesgos e impactos en la agricultura

*

2. Efectos de los transgénicos en la salud

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3. El caso del maíz STARLINK en EEUU.

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4. Peligros de la soya RR para la salud humana y animal

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5. Los alimentos transgénicos en Colombia

1. En años recientes, a partir de la biotecnología, especialmente mediante las técnicas de ADN recombinante, se hizo posible romper todas las barreras que existen en la reproducción de los seres vivos, permitiendo trasladar o intercambiar características genéticas entre plantas, animales y microorganismos, originando así los llamados “organismos genéticamente modificados (OGM) o transgénicos”. Esta manipulación genética abrió a la industria biotecnológica enormes posibilidades para el uso, manejo y aplicación comercial de los recursos genéticos tanto silvestres como cultivados y sus productos derivados a partir de la manipulación.

¿La biotecnología resolverá el problema del hambre en el mundo?

El argumento más fuerte de la industria para promover la introducción de los transgénicos en el mundo se basa en la premisa de que la única forma de resolver el problema de disponibilidad de alimentos y del hambre en el mundo en el nuevo siglo es mediante las nuevas biotecnologías. Pero si miramos la relación entre el crecimiento de la población versus la producción y disponibilidad de alimentos la población mundial en los últimos 40 años ha aumentado de forma exponencial: si se compara su crecimiento con relación a la producción agrícola mediante la introducción de las tecnologías de la “Revolución Verde” se evidencia una sobreproducción de alimentos, especialmente concentrada en los países del Norte. Pero si se analiza cómo ha sido la disponibilidad de estos alimentos y su distribución por habitante en el planeta se observa que esta última está muy por debajo de la producción mundial.

La diferencia entre producción, acceso y disponibilidad se evidencia en los 800 millones de personas que actualmente sufren hambre en el mundo, lo que indica que el problema de fondo para resolver la situación de hambre en el mundo no es de carácter “tecnológico” sino que es un problema predominantemente político, económico y de distribución y acceso a los alimentos y a los medios productivos.

1. En años recientes, a partir de la biotecnología, especialmente mediante las técnicas de ADN recombinante, se hizo posible romper todas las barreras que existen en la reproducción de los seres vivos, permitiendo trasladar o intercambiar características genéticas entre plantas, animales y microorganismos, originando así los llamados “organismos genéticamente modificados (OGM) o transgénicos”. Esta manipulación genética abrió a la industria biotecnológica enormes posibilidades para el uso, manejo y aplicación comercial de los recursos genéticos tanto silvestres como cultivados y sus productos derivados a partir de la manipulación.

¿La biotecnología resolverá el problema del hambre en el mundo?

El argumento más fuerte de la industria para promover la introducción de los transgénicos en el mundo se basa en la premisa de que la única forma de resolver el problema de disponibilidad de alimentos y del hambre en el mundo en el nuevo siglo es mediante las nuevas biotecnologías. Pero si miramos la relación entre el crecimiento de la población versus la producción y disponibilidad de alimentos la población mundial en los últimos 40 años ha aumentado de forma exponencial: si se compara su crecimiento con relación a la producción agrícola mediante la introducción de las tecnologías de la “Revolución Verde” se evidencia una sobreproducción de alimentos, especialmente concentrada en los países del Norte. Pero si se analiza cómo ha sido la disponibilidad de estos alimentos y su distribución por habitante en el planeta se observa que esta última está muy por debajo de la producción mundial.

La diferencia entre producción, acceso y disponibilidad se evidencia en los 800 millones de personas que actualmente sufren hambre en el mundo, lo que indica que el problema de fondo para resolver la situación de hambre en el mundo no es de carácter “tecnológico” sino que es un problema predominantemente político, económico y de distribución y acceso a los alimentos y a los medios productivos.

2.

Los transgénicos, por el mero hecho de ser transgénicos, NO son nocivos para la salud. Los genes que se insertan en un organismo transgénico NO tienen la capacidad de insertarse en el genoma de ningún animal que ingiera un organismo transgénico. Todos los días ingerimos cantidad de genes, da lo mismo que uno se coma un filete de ternera que una hoja de lechuga, y no por eso nos salen cuernos de vaca ni nos volvermos verdes y empezamos a fotosintetizar. Comer un transgénico no te va a hacer enfermar de cáncer, ni se crean con pesticidas, ni llevan sustancias tóxicas, ni se les insertan genes a diestro y siniestro, solo los del caracter que interesa mejorar.
Todos los alimentos que consumimos hoy en día están mejorados genéticamente, una mazorca actual no se parece en nada a las que cultivaban los indígenas americanos hace 1.000 años, la única diferencia es que antes de los transgénicos había que estar durante años y años haciendo cruces de variedades para poder introducir una mejora determinada, ahora se inserta el alelo del gen que más interesa, simplemente el proceso es más rápido.
Otra cosa son los posibles efectos ambientales de los transgénicos, eso no se sabrá con certeza hasta dentro de unos años. Hay un famoso artículo publicado en Science acerca de lo nocivo que es para larvas de mariposa monarca el alimentarse con polen de maíz transgénico, pero lo que no se suele decir es que esas larvas prácticamente no se alimentan de ese tipo de polen, y que otro artículo publicado más tarde en otra revista científica (Proceedings of the National Academy of Science) rebate totalmente las conclusiones alcanzadas por el primero, debido al mal planteamiento de sus experimentos. Y lo de que el agricultor no puede aprovechar la semilla y tiene que comprarla nueva cada año, eso pasa también con los no transgénicos, porque hoy en día casi todas las semillas son híbridos, y la siguiente generación segrega y el rendimiento es mucho peor, tienen que comprar semilla nueva todos los años sea transgénico o no.
Otro tema es que los transgénicos son una estrategia muy útil para la investigación, para saber cual es la acción concreta de un gen, lo cual no se podría averiguar de otra forma. Y es un tema que está reguladísimo y con unos controles muy estrictos.
Y para ir terminando, pocos alimentos habrá tan controlados como los transgénicos. Yo preferiría que me informasen acerca de si la vaca de la que procede el filete que me voy a comer ha sido alimentada con piensos derivados de harinas animales (que se ha probado que transmiten la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob) que no si ha comido maíz transgénico, porque ya sé que no me va a transmitir la resistencia al taladro.

Solo una última reflexión, hay mucha manía de hacer juicios del tipo "esto es bueno" o "esto es malo". ¿La energía nuclear es buena o mala? Pues dependerá del uso que se le dé, no creo que haya otro país que haya sufrido tanto como Japón los efectos de las armas nucleares y en cambio gran parte de la energía eléctrica que consumen es originada por centrales nucleares.

Fuente(s):

Que soy bióloga, casi doctora en Fisiología Vegetal, y una ya se harta de oir siempre los mismos disparates



3.

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StarLink

Como recalcará en julio de 2001 Amigos de la Tierra en un informe muy detallado, “la debacle del maíz OGM StarLink es un ejemplo tipo que demuestra la dependencia casi total de nuestras agencias reglamentarias con respecto a unas empresas de biotecnología y de lo agro-alimentario a las que ellas supuestamente “regulan”, pero también demuestra la incompetencia de las agencias “. La asociación informa de que la FDA ha necesitado una semana para confirmar la presencia de StarLink en la cadena alimentaria, por una razón que ella nunca habría sospechado:”nos enteramos de que este retraso se debía al simple echo de que dos años después de que empezara a cultivar StarLink en varios miles de acres, la agencia ni siquiera tenía la peritación que le permite detectar esta proteína potencialmente alérgica”, escribe la asociación ecológica. Para poder llevar a cabo sus pruebas de laboratorio la celebre FDA tuvo que pedir ayuda a Aventis….Del mismo modo, cuando la EPA (agencia de medio ambiente) se vio obligada a preparar una prueba para medir en qué medida era alérgena la proteína Bt, tuvo que dirigirse al fabricante para que le enviara una muestra de la molécula. Finalmente, argumentando que no podía aislar suficiente proteína expresada en la planta, la empresa suministro un sustituto sintético procedente de la bacteria E.colli. Unos expertos pusieron de relieve que se tergiversaría la prueba porque, como hemos visto, “la misma proteína no es obligatoriamente idéntica de una especie a otra”. Tras un mes de tergiversaciones, la agencia de protección medioambiental concluyo prudentemente que “había una probabilidad media de que StarLink sea un alérgeno…” después las autoridades sanitarias enterraron el expediente, con lo que perdieron una buena ocasión de comprender por qué el consumo de tacos había enfermado gravemente y había estado a punto de matar a ciento de estadounidenses.

4.
En años recientes a partir de la biotecnología, especialmente mediante las técnicas
de rADN recombinante, se hizo posible romper todas las barreras que existen en la
reproducción de los seres vivos, permitiendo trasladar o intercambiar características
genéticas entre plantas, animales y microorganismos, originando así los llamados
"organismos genéticamente modificados (OGM) o Transgénicos". Esta manipulación
genética abrió a la industria biotecnológica enormes posibilidades para el uso,
manejo y aplicación comercial de los recursos genéticos tanto silvestres como
cultivados y sus productos derivados a partir de la manipulación.
A partir de las nuevas biotecnologías se han desarrollado organismos transgénicos
como: en cultivos de maíz, soya y algodón se están introduciendo genes de
resistencia a los herbicidas; a las vacas se les está introduciendo la hormona de
crecimiento bovino modificadas genéticamente, para incrementar la producción de
leche; También se ha manipulado genéticamente ovejas y ratones para que
produzcan en su organismo medicamentos. En cerdos se ha introducido genes del
sistema inmunológico de humanos para realizar xenotransplantes en humanos.
Igualmente existen tecnologías para introducir genes que matan el embrión en las
semillas para producir plantas estériles, con el fin de lograr control absoluto de la
tecnología y del mercado.
De acuerdo con Mae Wan Ho, 1998, no es que la ciencia sea mala, sino que puede
haber mala ciencia que sirva mal a los intereses de la humanidad. La mala ciencia
pretende ser "neutral" y divorciada de los valores morales, en la medida en que
ignora las pruebas científicas. Muchos científicos creen que la ciencia nunca puede
equivocarse, que la ciencia es neutra y que de su aplicación la tecnología puede ser
buena o mala.
La Ingeniería genética que aplica la industria tiene una visión reduccionista de los
seres vivos, puesto que considera que los genes son unidireccionales y que no
varían. Parte de la hipótesis de un gen => una característica (ADN => mRNA =>
Proteína), considera que los genes funcionan en una sola vía, que este proceso es
irreversible y que el medio ambiente no afecta la creación de la proteína; también
que los genes son estables donde se les pone y que no cambian a no ser por
mutaciones esporádicas.
Pero los nuevos descubrimientos científicos, han permitido revaluar este dogma
planteado por la Biología Molecular, y se ha demostrado que los genes por el
contrario funcionan en redes complejas en forma no lineal, multidimensional o
circular y que están sujetos a la regulación del medio biofísico. Es decir, los genes
son dinámicos y cambian con frecuencia, pueden saltar horizontalmente entre especies no relacionadas y recombinarse. Esta es una visión integral que reconoce
que los seres vivos son mucho más complejos de lo que se supone en la concepción
que soporta la Ingenieria Genética (Ho, 1998). Los organismos Transgénicos son
impredecibles, pueden mutar, recombinarse, migrar o saltar de un sitio del genoma a
otro "jumping gens": es decir los genes se puede activar y desactivar, generando así
nuevos arreglos del ADN, ampliación de secuencias (Tappeser, et al, 1998).



5.

Cultivos y Alimentos Transgenicos Colombia

Diversificación del Distrito de Riego: Algodón transgénico en Marialabaja

Hermes Figueroa, El Universal | Colombia | 10/29/2010
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Un nuevo “huésped”, vestido de blanco, llegó al Distrito de Riego de Marialabaja y todo indica que es para quedarse.
La diversificación de cultivos en esa área agrícola de Bolívar permitió la entrada del algodón, el llamado “oro blanco”, que alquiló 5 hectáreas de tierra para hacer su debut y a primera vista se nota que los resultados serían positivos.
La iniciativa para llevar este cultivo a Marialabaja fue de la firma Comercializar BR S.A., de Magangué, cuyo representante legal es el ingeniero agrónomo Jaime Bustamante Rusar. Esta empresa lleva 12 años vinculada al cultivo y comercialización del algodón y su centro de actividades han sido los municipios de Córdoba Tetón y Magangué (Bolívar) y Buenavista (Sucre). “Nuestra vinculación va desde la selección y preparación de las tierras, la selección de las semillas, fertilizantes, herbicidas, insecticida, en fin una y asistencia técnica integral”, dijo Bustamante.La semillaEn el caso de Marialabaja, donde este cultivo llega por primera vez, se alquilaron cinco hectáreas, que se sembraron en septiembre pasado con semillas transgénicas (Nuopal). El carácter transgénico o genéticamente modificada de esta semilla, representa unos mayores rendimientos y menores costos para los productores, ya que es resistente a las plagas, dijo la fuente.
En esta zona, las autoridades agrícolas y sanitarias del país sólo permiten la siembra de algodón en el segundo semestre del año. La recolección de este cultivo se inició el pasado lunes 25 de enero y en ella participan unos 10 recolectores, seis de ellos provenientes del municipio de Buenavista (Sucre), con amplia experiencia en esta actividad y los 4 restantes son de Marialabaja. Rodolfo Paternina, un recolector de algodón, oriundo de Buenavista, señala que lleva 20 años recogiendo esta fibra y su experiencia le permite recoger 150 kilos del producto en 8 horas de trabajo y por cada kilo recibe la suma de $250. “Este cultivo se ve bien cargado. Es la primera vez que llego a Marialabaja y seguramente aquí tendremos trabajo durante dos semanas”, dijo el labriego sucreño.
ExpectativasLas expectativas de este cultivo en Marialabaja permiten prever la recolección de 2 toneladas de fibra por hectárea, es decir, unas 10 toneladas en este proyecto. En el mercado nacional, una tonelada de algodón tiene un costo de 5 millones de pesos, de los cuales la industria nacional paga $3,5 millones y el resto ($1,5 millones) es subsidiado por el Gobierno Nacional. La totalidad de la producción nacional es adquirida por la industria colombiana. A finales de este mes se conocerá el balance de este experimento de Marialabaja y dependiendo de sus resultados se podrá pensar en ampliar las áreas de cultivo. Por ahora, ya hay interés de más de 20 pequeños productores en vincularse a este cultivo, y las expectativas muestran que para el segundo semestre de este año podrían sembrarse unas 100 hectáreas de algodón.
Los costos y empleosEl costo de una hectárea de algodón en el país varía de acuerdo con la zona escogida para la siembra. En Cereté (Córdoba), uno de los municipios más algodoneros del país, el arriendo de una hectárea de tierra para algodón puede alcanzar el millón de pesos, mientras que en Marialabaja se consigue la misma hectárea en hasta 300 mil pesos, para una utilización de seis meses. Esta primera experiencia de Marialabaja podría representar para sus responsables una rentabilidad del 30%. En materia de generación de empleo, desde la preparación de la tierra, pasando por la siembra y la recolección, cada hectárea de este cultivo puede generar unos 52 jornales.
Producción en BolívarBolívar ha tenido tradición en el cultivo de algodón y sus principales áreas de siembras se han concentrado en la región de Córdoba Tetón, Magangué y Sur de Bolívar (Magdalena Medio bolivarense). En el 2004, la producción del Departamento fue de 6.670 toneladas, en 3.963 hectáreas. El rendimiento promedio por hectárea en ese año fue de 1.769 kilogramos por hectárea. En el 2005 el área de siembra se incrementó a 4.519 hectáreas. La producción en ese periodo fue de 7.362 toneladas y el rendimiento fue de 1.687 kilogramos por hectárea. El más reciente reporte de la Secretaría de Agricultura de Bolívar, señala que en el 2008 el área cosechada fue 1.678 hectáreas. El número de empleo que se generaron en ese periodo por este cultivo sólo fue de 228. En ese año la región que registró la mayor producción fue la del Magdalena Medio bolivarense, con 700 hectáreas y la de los Montes de María, con 385 hectáreas.




1) Por qué piensan que es tan importante que haya gran cantidad de árboles en la Tierra?
2) ¿Qué conexión hay entre los árboles de toda la tierra y la contaminación producida por las fábricas?
3) ¿Cuáles piensan que serían las consecuencias si se talaran la mayoría de los árboles sobre la Tierra? ¿Cómo afectaría a los animales? ¿Y a los seres humanos?
4) Realiza un esquema de cómo sería la vida en la Tierra si sólo quedaran muy pocos de los árboles que hay en la actualidad. Justifiquen.
5) ¿Qué cosas crees que se pueden hacer para revertir, o por lo menos para aminorar lo que está sucediendo en la actualidad respecto a la contaminación?